El suicidio; entre lo colectivo y lo individual

Casi 3.000 personas ponen fin a su vida cada día.

En los últimos 45 años las tasas de suicidio han aumentado en un 60% a nivel mundial.

El suicidio constituye una de las tres causas principales de muerte en personas entre los 15 y los 44 años, cifras que no incluyen los intentos de suicidio, unas veinte veces más frecuente que los suicidios logrados. Estos datos sugieren un aumento significativo de suicidios en jóvenes. Nos encontramos ante un problema de s
Salud Pública.

Del suicidio no se habla, o se habla poco. Se apunta la idea de que no conviene hablar de estos temas en los medios porque puede inducir al contagio.

No obstante los profesionales de la salud no opinamos de la misma manera. La ex directora del programa de prevención de suicidios del Hospital de San Pau, Carmen Tejedor, ha defendido la necesidad de hablar del fenómeno, negando un efecto llamada por el mero hecho de que se aborde.

El acto suicida,  habla de un alto grado de malestar y nos induce a la autocrítica; algo no estamos haciendo bien.

El suicidio es exclusivo de la raza humana y ha estado presente en toda nuestra historia: Sócrates, Virginia Wolf y, Érika Ortiz y un largo etc.

El sociólogo francés Emile Durkheim en su obra El Suicidio define el suicidio como: “Todo caso de muerte que resulte, directa o indirectamente, de un acto, positivo(lanzarse a las vías del tren…) o negativo (consumo excesivo de drogas, acciones impulsivas…)realizado por la víctima misma, sabiendo ella que debería producir este resultado.”.

Nadie que es feliz se suicida. Quien se suicida siempre es una persona con dolor físico y/o moral al que no encuentra salida y se le hace insoportable.

Clásicamente se ha diferenciado entre los “intentos de suicidio” y el “suicidio logrado”.  Entendiendo en el primer caso como una forma de llamar la atención y a veces es considerado, erróneamente, como benigno.

Todo intento de suicidio tiene que tomarse con absoluta seriedad, de la misma manera que hay que poner especial atención a la ideación suicida.

Las persones realizan intentos de suicidio por todo tipo de razones.

Las encrucijadas subjetivas que pueden llevar al acto suicida son pues diversas.

Un informe de la Organización Mundial de la Salud calcula que un 90% de los suicidios obedecen a sujetos que sufren enfermedades mentales que no han sido tratadas y a veces ni siquiera diagnosticadas.

Una depresión severa es, probablemente, el dolor más insoportable que un ser humano pueda soportar. El suicidio se presenta muchas veces como la única forma de escape. Dentro de este grupo podemos encontrar el fallecimiento de Craig Ewertque se suicidó frente a su cámara web. Algunas de sus últimas palabras fueron “Me odio a mi mismo y odio vivir. He decepcionado a todo el mundo y siento que nunca mejoraré”

El 10% restante obedecerían a razones más exógenas: ruina económica, desahucio, enfermedad invalidante. Situaciones en la que el sujeto queda preso de la desesperanza y no ve salidas de futuro. En este grupo incluiríamos el suicidio público deRamón San Pedro.

Durkheim afirma que el suicidio es un fenómeno individuales que responde esencialmente a causas sociales, esto es un fenómeno que se presenta entre lo colectivo y lo individual.

La sociedades  presentan ciertos síntomas, desajustes en la integración y regulación social del individuo en el colectivo.

En los últimos tiempos se ha tendido a relacionar suicidio con crisis económica,  relación un tanto reduccionista.

Diferentes intelectuales apuntan a la estructura del capitalismo como la causante del incremento de trastornos mentales:  fragilidad de los lazos sociales, competencia desmedida, la nula tolerancia a la frustración sumada a determinados ideales imposibles, más la caída de los valores tales como: responsabilidad, creatividad, justicia, tolerancia, equidad, honradez,  dejan al sujeto a la deriva, constatándose una falta de sentido de la existencia.

Ante este estado de cosas es imprescindible para la prevención del suicidio y de las conductas suicidas, la detección y atención temprana de la depresión.

En la actualidad existe un abuso de la terapia farmacológica, a veces siendo el único recurso para el paciente, pudiéndose convertir en algunos casos en el arma utilizada para lograr el acto suicida (ver caso Craig Ewert). Es preciso detectar las motivaciones totalmente individuales que son esenciales en este acto, eso es, atender a la singularidad del caso por caso y dotar al individuo de herramientas para poder poner un límite al sufrimiento.

Isabel Cavallé Miranda

http://www.suicidioprevencion.com

Web de Barcelona de ayuda a familiares a prevenir  y/o

Superar el suicidio.

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