¿Crisis o Revolución? - Isabel Cavallé

¿Crisis o Revolución?

Ya hace algún tiempo que pensaba en escribir sobre LA CRISIS.
 
El Día 3 de noviembre me dirigía al aeropuerto para regalarme unas vacaciones después de un periodo de trabajo duro. Como todos sabéis los aviones no volaron y se decretó el estado de alarma, y como psicoanalista las palabras no me son indiferentes.
 
La depresión se apoderó de mi, no tanto por el viaje y las expectativas truncadas sino por todo lo que estaba ocurriendo. Fue vivir en la carne el desamparo, el sin-sentido, la crisis de valores, la ausencia de padre simbólico y especialmente la disolución de las responsabilidades.
 
Una vez de vuelta a casa me dedique a seguir las noticias zapingueando por todos los canales posibles, más depresión, todos hablan y hablan. Hablar es bueno, pero cuando sólo es una catarsis, o una manera de obtener algún protagonismo, no vamos bien. El hablar sólo funciona cuando obedece a una dia léctica, la dialéctica verdadera (Hegel) nos cambia. Pero dudo que haya dialéctica, porque si así fuera supongo que el Gobierno y los controladores hubieran encontrado ambos una nueva posición.
 
Estamos ante una crisis de la receptividad, todos queremos ser escuchados pero no hay dios que escuche y hay tanto que escuchar que asusta.
 
Corto y pego la definición de la Wikipedia:

Crisis (del latín crisis, a su vez del griego κρίσις) es una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución; especialmente, la crisis de una estructura. Los cambios críticos, aunque previsibles, tienen siempre algún grado de incertidumbre en cuanto a su reversibilidad o grado de profundidad, pues si no serían meras reacciones automáticas como las físico-químicas. Si los cambios son profundos, súbitos y violentos, y sobre todo traen consecuencias trascendentales, van más allá de una crisis y se pueden denominar revolución.

Las crisis pueden ocurrir a un nivel personal o social. Pueden designar un cambio traumático en la vida o salud de una persona o una situación social inestable y peligrosa en lo político, económico, militar, etc. También puede ser la definición de un hecho medioambiental de gran escala, especialmente los que implican un cambio abrupto. De una manera menos propia, se refieren con el nombre de crisis las emergencias o las épocas de dificultades.

Volviendo a mis pensamientos, escuchaba el debate “59 segundos”, desolador, la conclusión fue: “elecciones anticipadas, pues si el PSOE nos vende la zanahoria, el PP la vende mejor”, o sea que no hay salida.
 
El “Glosario Médico” define la crisis como una mutación considerable que acaece en una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el enfermo (momento en el que la enfermedad se decide). Me pregunto francamente si estamos en crisis o ya hemos salido de ella para darnos cuenta que el paciente esta muy grave y al borde de la muerte.
¿Pero qué es lo que está muriendo y que no acabamos de aceptar? Puede ser que el sistema ya no sirva,  que estemos obligados a cambiar, pero como todos sabemos el humano tiende a evitar todo cambio,  de ahí la frase “más vale malo conocido que bueno por conocer”.
Volviendo al aeropuerto y a los dichos televisivos: “la ciudadanía respondió de forma muy cívica al conflicto”. Ello era dicho elogiando al personal, pero yo tengo mis dudas, ¿es civismo o es que el sujeto está muerto, en posición de objeto a ser gozado por el amo perverso del capitalismo?
¿Qué capitalismo? Un sistema que:
  • nos lleva a producir-consumir, consumir sin-sentido cuales pollos de granja, quizás no nos extrañe tanto el aumento de patología alimentaria.
  • anima a competir, lo cual lleva al sujeto a un grado de individualidad y soledad, “sálvese quien pueda” .
  • castiga el pensamiento (la filosofía esta excluida) y donde la acción lo es todo. Tampoco aquí nos debería extrañar el aumento del trastorno por déficit de atención y hiperactividad, pero no nos preocupemos, la Industria farmacéutica invita a nuestros niños a compensar este desajuste engordando sus arcas a base de envenenar a nuestros hijos con barbitúricos, ¡qué bonito!
Como humanos que somos, siempre hemos querido creer en lo infinito, lo ilimitado, pero paradójicamente esta creencia nos está pasando factura, y nos estamos dando de bruces contra los limites físicos de la realidad: económica, energética, ecológica, psicológica…
 
 
¿Soluciones?
  • Creo que el sujeto necesita despertar y asumir que es responsable, abandonar la pasividad y ser consciente de que no son justamente los políticos actuales los que nos van a sacar de este desaguisado.
  • Asumir los límites y aprender a vivir mejor con menos. Porque con más  tampoco vivíamos mejor, por lo menos los datos estadísticos sobre la depresión son abrumadores.
  • La globalización y las nuevas tecnologías nos someten a tal avalancha de información que nos obligan a  aprender a recortar, de no ser así podemos  caernos del lado de la inhibición y aislamiento o del lado de la hiperactividad y el exceso.
  • Optimizar los recursos.
  • Sustituir el consumismo por la creatividad. Estudios recientes apuntan a que la creatividad no es un don con el que se nace, sino que se aprende como se aprende a leer.
  • Reunirnos, trabajar en equipo, comprometernos en proyectos comunes.  ¿El éxito del Barça no depende en gran medida de un trabajo en equipo?
  • No tener sólo relaciones virtuales. Las redes sociales son sólo una ilusión de estar acompañados, pero en realidad ¿cuántos de los “amigos” que tenemos en el facebook son verdaderos amigos?
  • La ciencia moderna ha permitido grandes avances tecnológicos pero también un gran vacío, todo aquello que es cualitativo no existe para la ciencia.
  • Finalmente creo que hay que asumir que el tener,  nunca nos llevará a evitar la falta en ser, dicho de otro modo, el tener no nos evita por más que se tenga, el miedo al no ser.
Es responsabilidad de todos, padres, madres, médicos, profesionales psi., educadores, gestores, ciudadanos… darle un giro a este desaguisado.
 
Como nos recomienda Howard Gardner deberíamos hacer un esfuerzo colectivo para desarrollar los cinco tipos de mente o inteligencia: disciplinada, sintetizadora, creativa, respetuosa y ética. Solo así seremos capaces de obrar una transición hacia un mundo biopsicosocial sostenible, donde el desarrollo no quede reducido al PIB (Producto Interior Bruto).
 
Continuará…
Isabel Cavallé Miranda.
Psicóloga Especialista en Psicología Clínica
Psicoanalista   

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9 Comments

  1. Chechu

    ¿El tener (sin pasarse) no nos allana un poco el camino hasta el "no ser"?

  2. Dídac García

    Estic extremadament d'acord amb totes les reflexions, equedo sobretot amb els comentaris de:
    – Tothom parla però ningú escolta
    – La mort de la dialectica. Com pot ser que els grecs l'estudiesin i ara ni s'ensenyi a les escoles?
    – els excesos continus de la nostra societat
    – els grans problemes de la competitivitat extrema. Hem venut tant el 1, que ens hem olifat que el que ens ha dut fins on som es el conjunt, l'esforç de molts i sobretot el treball en equip. Renuncio a el super individu en favor del gran col.lectiu, o el col.lectiu.
    – El dia que el creixement d'una societat no sigui el PIB, sino els valors so ials i l'exemple que transmeti serem un mon millor. Si us plau mira en que han convertit la cimwra del canvi climatic de cancun… Es una vergonya.

  3. Isabel Cavallé Miranda

    Sergi; si es un poquito si, sino corremos el riesgo de ser atesoradores de bienes, como los faraones creyendo que los bienes pueden evitarnos el estar en falta y la muerte.
    Dídac, sabia que no hem defraudaries, pero es questió de enfadar-se menys y construir més, pese a quien le pese.

  4. carrenyo

    La sabiduría del pescador

    Hace varios años, un acaudalado hombre de negocios
    estaba pasando sus vacaciones en un pueblo costero.
    Y una mañana, andando a paso acelerado por la playa,
    advirtió la presencia de un pescador que regresaba
    plácidamente en su destartalada barca.
    –¿Ha tenido buena pesca? –le preguntó.
    El pescador, sonriente, le mostró las tres piezas que
    había pescado.
    –Sí, ha sido una buena pesca –le contestó.
    El hombre de negocios, incrédulo, echó un vistazo a
    su reloj y le espetó:
    –Todavía es muy temprano. ¿Cuánto tiempo ha estado pescando?
    El pescador le respondió con tranquilidad:
    –Sólo un ratito.
    Tras una breve pausa, el hombre de negocios le dijo:
    –Supongo que volverá a salir, ¿no?
    Extrañado, el pescador le preguntó:
    –¿Volver a salir? ¿Para qué?
    –Pues porque así tendría más pescado –respondió el hombre de negocios, que lo
    consideraba algo obvio.
    –¿Y qué haría con él? ¡No lo necesito! Con estas tres piezas tengo suficiente para alimentar a mi familia –afirmó el pescador.
    El hombre de negocios soltó una enorme carcajada y le replicó:
    –Mejor entonces, porque así usted podría venderlo.
    –¿Para qué? –preguntó el pescador, desconcertado.
    –Para tener más dinero.
    –¿Para qué?
    –Para cambiar su vieja barca por una nueva, mucho más grande y bonita.
    –¿Para qué?
    –Para poder pescar mayor cantidad de peces en menos horas.
    –¿Para qué?
    –Así podría contratar a algunos hombres.
    –¿Para qué?
    –Para que pesquen por usted.
    –¿Para qué?
    –Para ser rico y poderoso.
    El pescador, sin dejar de sonreír, no acababa de entender la mentalidad de aquel hombre de negocios. Sin embargo, volvió a preguntarle:
    –¿Para qué querría yo ser rico y poderoso?
    –Esta es la mejor parte –asintió el hombre de negocios–. Así podría pasar más tiempo con su familia y descansar cuando quisiera.
    El pescador lo miró con una ancha sonrisa y le dijo:
    –Eso es precisamente lo que voy a hacer ahora mismo.

  5. Griselda

    "L'home neix lliure, responsable i sense excuses", això deia Jean Paul Sartre el segle passat, però el ritme accelerat de la societat en la que vivim ha fet de tots nosaltres uns individus sotmesos a un sistema econòmic ferotge, on és més fàcil buscar una excusa per evadir la nostra responsabilitat sobre les coses que ens afecten.
    Per tenir un diàleg necessitem escoltar a l'altre i ser escoltats. Moltes vegades ens obliga a tenir en compte les posicions de l'altre, cosa que es pot interpretar com un signe de debilitat, o en el millor dels casos ens obliga a posicionar-nos d'una certa manera, que també ens comportarà una responsabilitat. Per tant, busquem l'excusa que ens eximeixi d'aquesta responsabilitat o bé no escoltem.

  6. Isabel Cavallé Miranda

    Gracies J.Carles, per enriquir el post. M'Ha encantat el conte.
    Gracies Griselda per la teva aportació, com sempre impecable, seguirem………. Un granet de sorra + un altre + un altre poden acabar fent un turonet.

  7. Josep

    Posar-se a pensar en profunditat en el que comporta el moment actual,arribes a un encreuament de neurones. En els trevalls,uns es menjen als altres,per ser mes,o guanyar mes,o per no perdre el trevall,en política una lluita continua de cops de colçe per anar mes ben situat a la llista de torn. Restem inmerssos en un sistema,del campi qui pugui(salvese quien pueda)èl que vingui al darrera já ho fará,o els carlins que els mati Deu…llastimós…mol llastimós. Qui pot arreglar aixó???

  8. tonibitt

    la gente esta enseñada o adiestrada a consumir ,y la verdad que con menos creo que seriamos hasta mas felices….un saludo.

  9. Marta fp

    Isabel, aquest post es fantàstic! Estic d´acord 100%

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