Nuevo blog

Después de dos años de silencio, reinicio la marcha con una página web renovada. Esta renovación obedece, como todo “acto”, a una razón consciente o inconsciente.

La antigua página web empezó de una forma muy simple: me surgió el deseo y la necesidad de escribir sobre algunas cosas que me iba encontrado por el camino y que me impactaban, me cuestionaban o sencillamente me hacían pensar; sucesos en la vida que podían llegar desde diferentes registros: biológico, psicológico, y social/cultural. Los 23 posts de esa antigua página web van recibiendo visitas. De hecho, en el momento de escribir este post, el número de impresiones supera las 23.000. Para muchos puede ser una nimiedad, pero para mí habrá sido un honor si en algún momento he podido aportar algo a quien también se interrogue sobre las cosas.

Estos dos años de silencio tienen su razón de ser en la necesidad de pararme a pensar en la profunda crisis que vivimos y en que todos estamos inmersos. Cambios muy profundos, muy rápidos, en muchos casos violentos y que posiblemente guíen futuros escritos de este blog.

Entre los cambios que son más significativos para mí encontramos la “narcisización” del sujeto como consecuencia del declive de la “función paterna”. Esta es una función necesaria en el sujeto que nos permite entender que existe la Ley y que no todo vale, introduciendo al sujeto en un marco ético que da dirección y sentido a la vida.

El déficit de esta Ley promueve la exacerbación del individualismo, de la inmediatez y del hedonismo. Lo simbólico se tambalea cuando el uso de la palabra se pervierte. Vivimos en una época donde parece que no tengamos historia y donde el presente ocupa casi todo el espacio.

Dice Bertolt Brecht que “Qué tiempos serán los que vivimos, que se hace necesario defender lo que es obvio”. Y hace falta insistir: recordar de dónde venimos, pararse a pensar, delimitar y seguir utilizando la palabra con la esperanza que este acto no sea en balde.

Isabel Cavallé Miranda

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