Una versión sobre el síndrome de Asperger

El cine de Hollywood en los años 80 con la película “Rain Man”(1988) difunde una imagen del aspecto autista y más concretamente de lo que hoy llamaríamos Autismo de alto rendimiento o lo recientemente se acuñaría con el nombre de síndrome de Asperger. Aunque anteriormente Richard Sarafian (1969) rueda la película “Run Wilde, run free” que relata las dificultades de una familia en la que hay un hijo autista de 10 años.

No fue hasta principios de los años 80 que Lorna Wing, difundió los estudios de Hans Asperger creando así el término de síndrome Asperger y también conceptualizó lo que llamó Espectro Autista y la Triada de Wing dando cuenta así de las dimensiones afectadas, básicamente: interacción social, comunicación verbal y gestual, y ausencia de pensamiento simbólico o imaginativo.
No es hasta el año 1994 que se incluye en el DSM la categoría de Síndrome de Asperger dentro del Trastorno del Espectro Autista.

A partir de ahí se produjo un boom que giraría en torno al tema: películas, cortometrajes , series y documentales.

“Pastel de pera con lavanda” es un film amable, romántico a mi gusto almibarado y que puede crear falsas expectativas o creencias en el publico.
Los protagonistas, Louise y Pierre se chocan, particular modo de encuentro y a partir de ahí inician una relación.
Ella Louise es una mujer viuda, con dos hijos y con graves dificultades para sostener el negocio que dirigía su marido muerto. El aspecto angelical siempre impecable cocinando pasteles hace de Louise un personaje muy poco creíble.
Por otro lado Pierre está diagnosticado de Asperger, su madre murió y está acogido por un librero con el cual vive en un ambiente propicio para él, pareciera que los dos se hacen buena compañía con la ayuda del ajedrez, los libros y el ordenador. Hasta que Louise lo atropella con el coche. A partir de ahí todo cambia en sus vidas.

Los dos han perdido algo muy importante; Louis ha perdido a su marido, padre de sus hijos y cabeza de negocio, muerto practicando deporte de alto riego.
Pierre ha perdido a su madre pero parece estar bien compensado gracias al acogimiento del librero que lo trata como a un hijo.
A partir de ese encuentro Pierre acompaña a Louise, pone orden a sus cosas, le ayuda en el negocio hasta aparecer como el que la salva.
Por otro lado parece ser que Pierre se ha enamorado de ella y ella lo salva dándole un lugar en su vida.
La película es un cuento bello y amable en la línea de Prety Woman; ella lo salva a él y él la salva a ella.
Pareciera que él encuentra el hogar perdido con la muerte de su madre y ella el hombre que está allí con ella, codo con codo, haciéndose cargo de su responsabilidad en lugar de andar por ahí practicando deportes de riesgo.
Cada uno ha reencontrado el objeto perdido.

Al final del film se sobreentiende que entre los dos personajes pueden llegar a construir un UNO sin falta, cada uno dará al otro lo que él le falta. Precioso pero falso y ello puede confundir al espectador. Entre ellos puede existir una relación de amor pero no una relación de pareja como podríamos entender. Pueden ayudarse por supuesto pero de ahí a pensar que es posible una relación de pareja emocional y sexualmente estable es inducir al espectador en el error.
Louise lo puede amar pero no como hombre, debido a su síndrome en todo caso se va a poder desarrollar una relación materno filial, una relación de presencia narcisista.
Pierre le da a Louise una presencia, éste en su singular manera de estar, se ocupa y le ayuda con su presencia que vela el agujero que dejó la muerte de su esposo. Nunca podrá suplir esta ausencia; la puede hacer más tolerable pero también al mismo tiempo puede poner en jaque otra magnitud de la falta.
Pierre le puede ayudar con su inteligencia: ordenando, previendo las heladas o investigando en sus cuentas. Sabemos que hay empresas que contratan personas Asperger por sus buenos resultados profesionales, pero Pierre no le podrá ofrecer nada más que esa particular presencia.

Película evitable, mezcla de Amelie, Prety Woman y Bajo el sol de la Provenza.
Si quieren profundizar en una realidad no amable tienen otras posibilidades, por ejemplo: “Mater amatísima” de José Antonio Salgot.

Isabel Cavallé Miranda

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