“La Mosquitera” o la perversión de la palabra

“La Mosquitera” o la perversión de la palabra.
 
 
El ser humano es distinto al resto de la creación debido al lenguaje.
Los seres humanos vivimos atrapados en el lenguaje y por ello logramos conferir sentido a nuestra existencia. Cualquier forma de comprensión o entendimiento pertenece al dominio del leguaje.
A través del lenguaje modelamos nuestra identidad y el mundo en que vivimos.
Gracias a él,  los seres humanos se cran a sí mismos; sujetos a condicionamientos biológicos y sociales
El uso de la palabra para expresar algo diferente a lo inherente a su significado es algo más que una distorsión del lenguaje, constituye una perversión del mismo cuyo fín no es otro que la manipulación del pensamiento.

 

Si bien el lenguaje es sinónimo de vida la perversión de lenguaje es sinónimo de muerte subjetiva. La génesis de la vida despierta del silencio cuando Dios la acciona por medio de su verbo.
Las palabras es poderosa y nunca es neutra, siempre  provocara efectos en el que las escucha.
La perversión del lenguaje ha llegado a ser parte de la vida de las familias, de las comunidades , pueblos y naciones.
La historia que nos narra la película la “Mosquitera“, del director Agustí Vila nos presenta una familia donde la palabra nunca es lo que significan, es una palabra que miente: la madre que accede a tener relaciones sexuales con un jovencito dice haber sido violada, la tía que maltrata a su hija,  según ella es que está nerviosa….
Los miembros de esta familia quedan pegados a una mosquitera, incomunicados del mundo exterior ya que les falta el valor para hacerlo.
La película se nos  presenta como una metáfora del lenguaje neoliberal. La palabra es un arma muy poderosa que las élites política y económicas utilizan para someter y manipular a la ciudadanía especialmente a través de los medios de comunicación de masas.
Vemos algunos ejemplos: el desmontaje del Estado del Bienestar se le ha venido a llamar “reformas estructurales”, el enriquecimiento obsceno de cierta élite se ha llamado “crisis”, la responsabilidad de esta “crisis” es de el pueblo por vivir “por encima de nuestras posibilidades”, el despido casi gratuito le llaman “flexibilidad del trabajo”, la privatización de los hospitales públicos se ha venido a llamar “externalización” y un larguísimo etc.
Algunos personajes como el Sr. Mahuenda por citar alguno, se han convertido en
una estrella en el arte de la manipulación mediática.
La mosquitera como metáfora de la no comunicación encuentra su parangón en la imagen de Rajoy detrás de un plasma.
Corremos el riesgo de considerar, lo anormal como normal y que  se asuma como hábito o como modelo.
Citar la anécdota del filósofo chino Lao Tsé: cuando se le pregunto que medidas tomaría cuando se le encargó el gobierno,  contestó “ La curación de la palabra”.
 
Isabel Cavallé Miranda
Psicoanalista – Psicólogo Clínico

3 Comments

  1. Marta fp

    Cómo cuesta tragar con tanta injusticia. Si almenos lo llamaran por su nombre creo que nos haría menos daño.

  2. nico450

    Que reflexion tan importante y humana, creo que la curacion de la palabra en estos tiempos nos ayudaria a no tener tanta gente manipuladora,que con sus pobres palabras quieren ahorrarse el trabajo de gobernar que quieren engañarnos, y estos comentarios hacen de escudo contra eso, y por eso un "bravo" para isabel cavalle

  3. Doina Bird

    Veo que la distorsión del lenguaje se ha utilizado siempre para conseguir fines. Confucio, en sus Analectos XVIII, dijo “Odio a aquellos, quienes con sus bocas agudas derrocan reinos y familias.”
    George Orwell y otros estudiosos de la literatura hablaron sobre el uso del lenguaje para tapar la verdad y engañar al público para aumentar la conciencia pública de este poder, para crear miedo a través de neo-lengua y los medios de comunicación. Su novela Mil novecientos ochenta y cuatro ilustra como la mayoría de la sociedad ciegamente obedece a su gobierno sin pensar, y acepta toda la propaganda como realidad. El lenguaje se convierte en una herramienta de manipulación, con el objetivo de la destrucción de la voluntad y de la imaginación. Los gobiernos (y me atrevería añadir las religiones) quieren que no cuestionamos. El público tiene fe en los medios de comunicación, tanto como en sus dioses y sus médicos y sus líderes políticos.
    El lenguaje del marketing que acompaña los medios es de lo más manipulativo en su ideología con sus mensajes emocionales y subliminales. El lenguaje políticamente correcto y la terminología que se utiliza en las estrategias del mundo de los negocios y los grandes farmacéuticos, y en la privatización de hospitales y las compañías de energía es francamente tan poco directo, que hace sospechar… La imagen de Rajoy detrás de un plasma muestra la falta de espontaneidad y coraje. Los partidos con enormes intereses en mantener el poder tienen que pensar mucho para distorsionar, y poca gente capta la subliminación; nos quieren tontos. El sector universitario tampoco se escapa del lenguaje de neo-liberalismo, con sus “marcas” universitarios.
    Lo mejor es el silencio si no hay verdad.

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